Un capricho, un deseo, un sueño... una experiencia gratificante

Un capricho es algo que todos hemos tenido al menos una vez en la vida. En algunas ocasiones lo conseguimos, pero, en otras, se queda ahí, en el mundo de los sueños inalcanzables. Unos tienen el capricho de dar la vuelta al mundo, otros, con una casita con su jardín y su piscina, los hay que sueñan con alcanzar el Everest, con un coche que no está al alcance de su bolsillo, con un anillo de diamantes, con un reloj Rolex... 


Los caprichos pueden ser más o menos difíciles de conseguir, pueden ser poco o muy pretenciosos, pero, son eso, "caprichos" cosas sin las que podemos seguir viviendo perfectamente, pero, que desearíamos poder cumplir y sentir la satisfacción de disfrutarlos.


Casi siempre se tiende a relacionar el término "capricho" con algo negativo: Este niño es un caprichoso. Lo que sientes no es amor es un capricho. Los típicos caprichos de los famosos. Estoy harta de tus caprichos. Eso no lo necesitas, es solo un capricho... En general, las frases van dirigidas a recalcar el sentido negativo de la acepción "capricho".


Sin embargo, si sustituimos capricho, por sueño, ya lo sentimos como algo positivo. Y, realmente, las dos cosas vienen a significar lo mismo. Pero, la conciencia general admite sueño como algo sublime y el capricho como algo característico de las personas mimosas y malcriadas.


En psicología, capricho es un pensamiento o idea que está fuera de toda lógica y razón. Pero, ¿eso es negativo? La poesía, el amor, el arte, encuentran su raíz y su inspiración en el sentimiento, en el corazón, en el alma... Pocas o ninguna vez nacen de la razón y de la lógica. 


No es malo, entonces, darse un capricho de vez en cuando, da igual del tipo que sea. Eso no nos convierte automáticamente en personas caprichosas. Todo en su justa medida es bueno. Todo es cuestión de equilibrio.


Si hay algo que nos motiva y nos sirve para darnos una alegría en un momento dado, vamos a por ello. Ya sea un viaje, un reloj de lujo, un anillo de diamantes, un curso de solfeo, una cámara de fotos, un coche... vamos a intentarlo. Si no tenemos ese dinero extra ahorrado, podemos buscar esa pequeña ayuda en los microcréditos. Una forma rápida de disponer de esa pequeña cantidad de dinero que nos separa de nuestro capricho o sueño, si nos gusta más llamarlo sueño. Una vez que ese deseo esté a nuestro alcance, vamos a disfrutarlo. La vida no solo es trabajo, responsabilidades, también está para concedernos deseos. Devolver ese dinero nos va a resultar muy cómodo y fácil de llevar, en menos de lo que pensamos ya lo habremos devuelto con muy pocos intereses y, realmente, habrá valido la pena. 


No es cuestión de lanzarse a lo loco, los préstamos rápidos online, en este caso, están para ayudarnos a conseguir ese capricho. Sin embargo, ya hemos comentado, que lo ideal es establecer un equilibrio entre la razón y los deseos. Antes de contratar nada, hemos de echar cuentas y analizar con detenimiento hasta donde podemos llegar y hasta donde no. Un capricho cumplido está para añadirnos satisfacciones, en ningún caso, para restar tranquilidad económica. Si utilizamos bien la cabeza, nada ni nadie impedirá que ese capricho, tantas veces soñado, se nos escape de las manos. 


A modo de conclusión, no estaría de más añadir, que en la disciplina musical se llama "capricho" a una pieza libre y de carácter animado. Y en arquitectura, este término se atribuye a los elementos decorativos que surgen de la imaginación y la fantasía del autor.

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