PROTECCIÓN Y EXTINCIÓN DE LOS INCENDIOS

En los últimos años, España, Italia y Francia han adoptado medidas de cooperación especiales de protección y extinción contra los incendios. La política del gobierno español sigue tres principales líneas de acción para la prevención de los incendios: reducción del material combustible mediante la limpieza y la apertura de cortafuegos, campañas de educación y de propaganda, y creación de un sistema eficaz de extinción. Este último prevé una red de localización que abarca todas las zonas forestales, un método para determinar el índice de riesgo, una red de caminos forestales y de depósitos de agua alimentados mediante bombas de extracción en cada provincia, cuadrillas de retén equipadas con herramientas apropiadas, el mantenimiento de instalaciones contra incendios y un grupo de aviones que sobrevuelan el territorio.
La mayoría de los incendios son producidos por la mano del hombre. En otros casos se deben a causas naturales, en particular rayos. El descuido es un factor frecuente, pero en muchos casos los incendios son el resultado de intenciones dolosas. Los bosques no explotados, están cada vez más expuestos a los incendios a causa de la gran acumulación de material combustible.
En España Las principales tareas en la lucha contra los incendios están a cargo del Servicio de Protección Civil, que depende del Ministerio del Interior, y que consta de brigadas de lucha contra el fuego, bomberos profesionales y trabajadores voluntarios. La tendencia actual apunta hacia la mecanización y la utilización de medios más potentes, pero en algunos casos todavía se necesitan las herramientas manuales, para sofocar o extinguir incendios en zonas inaccesibles a los equipos mecanizados.
En los últimos años la aviación se ha convertido en parte importante de la protección contra los incendios forestales en los países del Mediterráneo. La detección se confía normalmente a avionetas, preferiblemente de dos plazas (piloto y observador), cuyas misiones suelen combinarse con un sistema de torres de vigilancia en tierra. Algunos tipos de aviones llevan depósitos, y pueden arrojar pequeñas cantidades de agua o de productos químicos para atajar el incendio desde su aparición. Los aviones realizan «ataques directos», arrojando agua y productos químicos directamente sobre el fuego, y enfriando sus focos. Para los incendios mayores suelen ser necesarios «ataques indirectos», o sea la formación de líneas que puedan contener temporalmente el avance de un incendio.
Estas operaciones se realizan habitualmente con aviones grandes y según técnicas de «bombardeo de agua» y «bombardeo anti fuego». El primero consiste en arrojar agua dulce o salada, y es eficaz contra los fuegos grandes, a condición de que el agua caiga en cantidades suficientes y con la frecuencia necesaria para que cada descarga llegue antes de que haya cesado el efecto de la anterior y haya recomenzado el incendio. En cuanto a los aviones cisterna mayores, los países europeos eligieron en un principio la técnica de bombardeo de agua, utilizando aviones anfibios. Este método es muy eficaz cuando hay poca distancia entre el incendio y la fuente de abastecimiento de agua, especialmente en regiones llanas. Sin embargo, en los grandes incendios con distancias de 20 km entre fuego y agua, se requieren por lo menos dos aviones, y cuatro para distancias que superan los 40 km.
En la actualidad el servicio de extinción de incendios está mucho más desarrollado que el de prevención. La aviación por sí sola nunca conseguirá eliminar los incendios. Se necesitará siempre la cooperación de fuerzas de tierra, bomberos y personal forestal para resistir en las líneas de fuego, apagar los restos en las zonas quemadas, e impedir riesgos y gastos inútiles. Es cada vez más importante capacitar al personal de lucha contra incendios para lograr ese objetivo. Dicho personal deberá tener un conocimiento adecuado de las operaciones de la aviación, y comprender y respetar las normas y procedimientos correspondientes.
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AUTOR: Nadinsa